El ordenador de sobremesa, el portátil, el GPS, el iPod, la PDA, la cámara digital que cada día aumenta el número de sus megapíxeles, además del teléfono móvil 3G con mil funciones que aunque pasen los meses somos incapaces de descifrar, son nuestros queridos compañeros en el día a día de esta sociedad tan informatizada.
Ahora no sabríamos vivir sin ellos y nos preguntamos ¿cómo vivían nuestros padres hace 20 años sin todas estas cosas? Me decían ayer “se me ha ido la luz en mi casa y no sabía que hacer”.
Eso nos pasa a todos porque no sabemos disfrutar de las cosas sin la presencia de la tecnología, la cual nos llena ese gran vacío.
Pero todo tiene sus cosas buenas y en la otra cara de la moneda: nos hacen más fácil nuestra vida. En la última feria GSM celebrada en Barcelona se ha visto una muestra de lo que en un futuro no muy lejano, podremos hacer a través del móvil, desde tomarse la tensión a tener un tono de llamada en función del estado de ánimo del usuario. Y para colmo ir al baño a golpe de sms.
Y si el teléfono está llegando a límites insospechados que decir de las videoconsolas. De jugar con marcianitos amorfos, se pasó a Sonic y Super Mario, y ahora puedes cantar, bailar, tocar la guitarra y hasta hacer gimnasia sin salir de casa. Tú te dedicas a ponerte delante de una televisión y el resto lo hace la máquina. ¡Flipante!
Al ser humano, por naturaleza, le gusta mirar lo que hacen los demás y si puede copiar algo de ellos, mejor. Un acto de inocencia sin ninguna maldad, pero que para otros se convierte en un vil acto de plagio, del que es testigo directo internet y ahora también los blogs.
Pero no hay que meter a todos en el mismo saco y no ser tampoco radical. Y es que la existencia de tanta información es a su vez una fuente (nunca mejor dicho) inagotable de fuentes, pero para su uso hay que ser responsable y citar siempre de dónde provienen esos datos.
“Si está suelto por la red tengo derecho a cogerlo y aquí nadie se dará cuenta” podrá llegar a pensar el astuto (de forma irónica) cibernauta. Pero el ojo del Gran Hermano, o mejor dicho de los buscadores, no escapa nada a su control y con un simple click son capaces de pillar al ladrón.
Soy Marga García Maciá, tengo 22 años y estoy en el último curso de la carrera de periodismo. En pocos meses entraré de lleno en el difícil, pero apasionante mundo de los medios de comunicación.
Las ganas y la ilusión son mi carta de presentación.
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